Según informa Metales y Máquinas, a partir del estudio El nuevo orden industrial: costas, geopolítica y transformación inteligente en España, elaborado por Advanced Manufacturing Madrid, la industria manufacturera española afronta una etapa marcada por la incertidumbre, pero también por nuevas oportunidades de crecimiento. El análisis identifica los principales desafíos que condicionan la competitividad del sector y dibuja las prioridades sobre las que las empresas están trabajando para adaptarse a un entorno en constante transformación.
Uno de los titulares más destacados es que el 71% de las empresas industriales españolas considera que el sector de la defensa representa una oportunidad de crecimiento, ya sea directa oa través de sectores auxiliares. Según recoge Metales y Máquinas, un 22% de las empresas trabaja ya en este ámbito o en productos de doble uso, mientras que otro 24% está valorando incorporarse como estrategia de diversificación.
El estudio también evidencia que la inflación y el aumento de los costes siguen siendo la principal preocupación de las empresas. Siete de cada diez profesionales señalan este factor como el principal reto para su actividad, frente a las tensiones geopolíticas internacionales (42%) y los costes energéticos (30%). Ante este escenario, la mayoría de las organizaciones han optado por combinar incrementos parciales de precios con medidas de eficiencia interna para proteger sus márgenes, mientras que sólo una minoría ha trasladado de forma significativa estos incrementos a los clientes.
La incertidumbre internacional también está modificando las estrategias de las empresas. Tal y como destaca Metales y Máquinas, el 36% de las organizaciones está diversificando proveedores y buscando mercados más estables o geográficamente más cercanos, mientras que la relocalización de la producción sigue siendo una práctica minoritaria.
El informe refleja también una visión crítica sobre las políticas industriales actuales. La mitad de los profesionales considera que las medidas existentes son insuficientes para dar respuesta a los retos del sector y un 26% opina que no están lo suficientemente alineadas con las necesidades reales de la industria. Entre las principales demandas destacan un mayor impulso a la innovación y la digitalización, mayor estabilidad reguladora, políticas que favorezcan la captación y desarrollo del talento y actuaciones que mejoren la competitividad energética.
Precisamente, la energía sigue siendo uno de los factores que más condicionan la competitividad industrial. Según el estudio, el 72% de las empresas reconoce que los costes energéticos tienen un impacto moderado o muy significativo sobre su actividad. Esta situación ha impulsado a un número creciente de empresas a invertir en eficiencia energética, sistemas de almacenamiento y soluciones energéticas alternativas, convirtiendo la energía en un elemento estratégico para garantizar la competitividad futura.
La transformación digital también sigue avanzando. De acuerdo a los datos recogidos por Metales y Máquinas, la inteligencia artificial está ganando peso especialmente en procesos administrativos, comerciales y de gestión interna. Sin embargo, su implantación en los procesos productivos todavía es limitada y un 31% de las empresas reconoce que todavía no aplica la IA de forma sistemática. Las organizaciones que ya han iniciado ese camino destacan sobre todo una mayor agilidad operativa y una mejor capacidad de respuesta.
Más allá de la tecnología, el estudio concluye que el talento será el principal factor diferencial de la industria del futuro. La dificultad en encontrar operarios con competencias digitales y técnicos especializados en sistemas avanzados se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la transformación industrial. Por este motivo, muchas empresas están reforzando su formación interna, sus programas de desarrollo profesional y su colaboración con universidades y centros de Formación Profesional. De hecho, un 22% de las organizaciones está impulsando ya procesos de recalificación de sus equipos hacia funciones de mayor valor tecnológico.
Pese al contexto de incertidumbre, las perspectivas siguen siendo moderadamente positivas. Según el estudio, el 64% de las empresas valora favorablemente su situación actual, aunque identifica como principales riesgos la desaceleración económica de sus mercados, tensiones geopolíticas y dificultad para captar y retener talento cualificado. Las inversiones previstas se concentrarán principalmente en automatización, robótica, inteligencia artificial y ampliación de su capacidad productiva.
Sin embargo, el estudio remarca que la disponibilidad de talento cualificado es percibida como el factor más determinante para garantizar la competitividad de la industria, incluso frente a la capacidad de adoptar nuevas tecnologías.
Estas conclusiones ponen de manifiesto que la industria del decoletaje y del mecanizado de precisión se encuentra ante un escenario de transformación que exige anticipación, innovación y capacidad de adaptación. En este contexto, el Decomeeting 2026, que se celebrará el próximo 5 de noviembre, se convierte en una cita clave para compartir conocimiento, analizar las tendencias que marcarán el futuro del sector e identificar nuevas oportunidades de negocio.
La jornada reunirá a empresas, profesionales y expertos para reflexionar sobre los grandes retos de la industria, desde la competitividad y la internacionalización hasta la digitalización, el talento y los nuevos mercados, con el objetivo de ofrecer herramientas y conocimiento que ayuden a las empresas a afrontar con garantías los desafíos de los próximos años.



